sábado, 15 de septiembre de 2012

Ya no quedan chuches en tu calcetín.


En principio, no tendría por qué asustarme. Es más, debería de tomarlo con toda naturalidad, sin que ya nada me llamara la atención, pero me es imposible.
Os hablo de los valores, costumbres y hábitos con los que al menos yo crecí, y que hoy en día no veo reflejados en los más pequeños. Recuerdo que cuando era niño solía bajar con los amigos de la barriada al parque. Jugábamos, reíamos, inventábamos historias... Con el tiempo, te das cuenta de la importancia que tienen esos momentos en los que pudiste experimentar sentimientos que son imprescindibles para desarrollarte en un futuro no muy lejano como persona, tales como la amistad, el cariño, el rencor o la reconciliación.
Sería una estupidez pensar que los niños de hoy fueran una copia de lo que yo fui hace diez años, igual que sería impensable que mi infancia se hubiese desarrollado igual que la de mi padre. Es lógico, los tiempos y la sociedad caminan de la mano,evolucionan, y por lo tanto no todo ha de ser forzosamente igual.
Sin embargo, hoy en día lo que observo es algo totalmente diferente a lo que jamás imaginé: ya no veo a niños jugando donde yo lo hice, las pistas de fútbol o baloncesto  no se llenan de chavales peleándose por quién empieza a jugar primero, en el recreo de mi antiguo colegio es mejor que no preguntes a ningún infante por qué ya no juegan al "tú la llevas", "el escondite" o "la gallinita ciega", ya que probablemente no se tome la molestia de levantar su cabeza de la pantalla de su móvil de última generación Samsung Galaxy3978PlusUltraOptimus para prestarte la más mínima atención.
Y es por todo ello por lo que, una vez pasados los años, puedes descubrirlos transformados en adolescentes fríos, opacos, sin mayor preocupación en sus vidas que la de subir fotos y escribir lo que hacen cada segundo vía tuenti/twitter/ask/facebook o derivados, con miles de millones de "amigos" con los que no han compartido una risa o una lágrima en sus putas vidas.
Y la pregunta mágica es, ¿y cómo se ha podido llegar hasta aquí?. Desde mi punto de vista, gracias a una generación de padres que no se han preocupado por la educación de sus hijos, a los cuales no les han inculcado valor alguno, ni siquiera se han preocupado por que les interese algo, nada, simplemente tomaron la molestia de ir renovando los videojuegos de sus pupilos año tras año, tan solo se ocuparon de ponerles TV en su cuarto, con cincuenta canales de pago (por si a las cuatro de la mañana al niño le da por ver la tele y no tiene canal de dibujitos animados veinticuatro horas), y ya está.
Ah, eso sí, que no falte la típica excusa del progenitor que se convence a sí mismo de que su trabajo le ocupa todo el día y es por eso por lo que deja a su hijo hipnotizado cinco horas diarias delante de una pantalla. 
A más de uno le metía un libro por el culo.
Tonto el que no lea.


1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo, esos valores o principios de nuestra generación no se ven reflejados en la sociedad actual,me gustaría ponerle especial ahínco cuando dice "puedes descubrirlos transformados en adolescentes fríos, opacos, sin mayor preocupación en sus vidas que la de subir fotos.." .
    No olvidemos que esas personas frías,calculadoras,son el futuro de este país.¿Qué estamos haciendo mal? B.G.D.

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