viernes, 16 de noviembre de 2012

Radicales pero humildes.

Estamos presenciando un acontecimiento importante en la Historia de nuestro país. Unos seréis meramente testigos, algunos seremos partícipes. Para bien o para mal. Hace mucho que las medidas de austeridad de los gobiernos centrales, sus recortes en sanidad y educación, así como los escándalos de unos políticos corruptos y ladrones sin vergüenza alguna han despertado la hostilidad de una parte importante del pueblo. De cada cinco españoles, uno vive bajo el umbral de la pobreza. Es un índice muy superior al que había durante la II República, que tanto fascistoide ilustrado suelto critica como insostenible.

Es ahora, avecinándose tempestades en forma de eterna crisis financiera y un futuro incierto cuando surgen "extremos radicales" en la política. Entiéndase por extremos radicales a quienes optan por un sistema distinto al que impera. Entiéndase por esto una democracia ponzoñosa y titiritera, enferma desde la transición gracias a una Ley electoral que aboga por el bipartidismo más atroz, facilitando el turnismo entre PSOE y PP con la mayoría absoluta respaldando su mentira. No es una parida, señores, háganme caso y busquen cómo funciona la Ley electoral por la que se rige nuestra querida democracia, y verán ustedes mismos que el concepto de "un ciudadano un voto" es una reminiscencia ya obsoleta que queda muy lejos en el tiempo.

¿Radicales?

Hay personas muertas de hambre pidiendo limosna en la puerta de un supermercado, donde cada semana se desechan kilos y kilos de alimentos. Pero eso no es radical, según parece, sino criticar el sistema capitalista que ha hecho de una imagen tan impactante algo absolutamente normal en nuestras vidas.
Existen miles de personas sin casas, otras que están siendo desahuciadas, y miles de viviendas vacías porque su propietario no encuentra a quién venderla por un precio desorbitado. Una adquisición así supone unos grilletes de por vida a la familia que decida hipotecarse. Eso no es radical, radicales son las personas desahuciadas que se tiran por el balcón mientras el empresario, de mal humor porque ya no le van a pagar esos meses de retraso, escribe con permanente en el cartel que colocará mañana en esa misma terraza: SE VENDE.

Pues miren, señores medios de comunicación, ya no sois la memoria y la voz del pueblo. Sois un instrumento de manipulación de masas al servicio del poder. Llámenme radical, "perroflauta" y demás monsergas, que yo volveré a salir a la calle a protestar con todo lo que esté en mi mano por lo que creo que es justo.

No existe ese rebelde sin causa que vendéis a la gente alienada en vuestras doctrinas desinformativas de mierda.

Y no saben cuánto me alegré, por una parte, presenciando el principio del cambio en la mentalidad de las personas que explotáis y menospreciáis en la madrugada que precedió a la Huelga General. Por otra derramé una lágrima en silencio, porque semejante acontecimiento no saldrá en las noticias, y sólo aquellos que tuvimos la suerte de presenciarlo podremos contarlo y guardar esa imagen en nuestra memoria.

Había cinco furgonetas de la policía anti-disturbios aparcadas frente a la puerta, un helicóptero sobrevolando la facultad de ADE y cuatro coches de policía nacional patrullando los alrededores. No se alarmen, no hubo ningún tipo de enfrentamiento con la policía, pero estaba el Sat con nosotros haciendo de piquete, y ya saben lo que dicen de éste sindicato de personas humildes y trabajadoras del campo los medios; que son muy malos, que les pegan a las cajeras del Mercadona. Un grupo de personas quería acceder a su puesto de trabajo en la facultad, y se encontró con un grupo de casi cincuenta protestantes en la puerta. La policía abrió un pasillo en la entrada, separando a los piquetes, para que pudieran pasar sin problemas. Esa tarea tuvieron que llevarla a cabo golpeando a un desafortunado como advertencia. No hacía falta porque la coordinadora del Sat ya estaba dando instrucciones, pero lo hicieron de todos modos. Tres limpiadoras de la facultad, que estaban manifestándose con el piquete, cogieron un megáfono y trataron de pedir a sus compañeros solidaridad, que no entraran, que su causa era también la suya. Entonces a un agente, defensor de la libertad y el orden, le pareció cómica la escena y empezó a reírse. La crispación, fruto de la impotencia, se hizo notar entre los piquetes y empezaron a gritar "Vergüenza me daría, que me dieran un sueldo, por ir a darle palos, a la gente del pueblo". Volvió a reírse. Esta vez no agachó la cabeza, quería que le viéramos, y todavía le estoy dando las gracias por ello. Mientras la gente gritaba y protestaba, la coordinadora del Sat se había reunido con el grupo de trabajadores que, viendo el piquete, decidieron no entrar y quedarse frente a la puerta. Nadie se percató de ello hasta que la mujer alzó el megáfono y exclamó: "¡Compañeros y compañeras, éstas personas han decidido no acudir hoy a sus puestos de trabajo y van a unirse con nosotros al piquete!" Oh, señor agente, ¡Si pudiera usted ver cómo le cambió el semblante en aquel momento! Disfruté más que un niño abriendo los regalos de Reyes en Navidad viéndole tragarse esa sonrisa de prepotencia suya que tanto le gustaba lucir. Más me pude reír yo, señor agente, cuando las personas que habían entrado decidieron salir y unirse al resto de compañeros, que ahora protestaban con nosotros y gritaban "Fuera policía, de la universidad". Los anti-disturbios se marcharon a sus furgonetas, arrancaron y desaparecieron al girar la esquina. Eso fue precioso. Acababa usted de meterse la porra por el culo, literalmente.

Sigan abriendo brechas a la gente en las manifestaciones, cuando se supone que les está prohibido golpear en la cabeza. Sigan saliendo a la calle sin el número de placa y amenazando a quien se lo pide. Señores agentes de la Ley y el orden, sigan golpeando y amedrentando a su pueblo, y que no les importe que sean sus impuestos los que pagan el pan de sus hijos. Sigan ganándose su sueldo. Pero les diré una cosa, y por favor, tómenlo como una advertencia, pues no es mi deseo que la situación se ponga tan dramática, aunque en estos momentos lo concibo como inevitable. Habrá más protestas, habrá más manifestaciones, y el gobierno les volverá a poner como carne de cañón frente a la masa popular. Si continuáis reprimiendo de esta manera la gente se volverá más radical; ustedes mismos son testigos de cómo el odio está sustituyendo al miedo que transmiten sus uniformes (cuando deberían transmitir otra cosa) porque el hambre, a porrazos, no se quita.

3 comentarios:

  1. ¡Qué orgullosa estoy de haber conocido a alguien como tú!

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  2. Querido escritor, no puedo estar más de acuerdo.

    Vivimos en plena crisis, crisis económica, crisis política, crisis de valores, crisis institucional, sólo encuentro un momento histórico con el que comparar esta época y es la Revolución Francesa, cuando hartos del absolutismo, cansados ya de ser meras marionetas de la Iglesia, cansados de pasar hambre cuando unos pocos se saciaban con más de lo necesitaban, decidieron actuar y luchar. Luchar por un mundo más igualitario, en el que el poder fuese del y para el pueblo... Sin embargo ha llegado la hora de hacer lo mismo, de dejar atrás el Post-Modernismo, de ir hacia delante.

    Nunca hasta ahora los bancos habían tenido la imagen que tienen ahora, nunca hasta ahora se había tenido una imagen tan "fea" de la democracia, nunca hasta ahora se nos había planteado la figura de los "ricos", a los cuales no hace mucho envidiábamos, nunca hasta ahora la mujer había tenido el papel que le correspondía... Estamos ante una época de cambio, en la cual vamos a dejar atrás todo esto para intentar mejorarla de la mejor forma posible.

    Supongo que habrás oído hablar de Pablo Iglesias, presentador, entre otras cosas, de La Tuerka, un programa interesante en el que se cuestionan problemas sociales, político y económicos. Te animo a verlo si no lo has hecho aun. Hay un programa, en el que el presentador se cuestiona esa imagen que tenemos nosotros los españoles de la posesión de armas en EEUU, en el dice (entre otras cosas), que mientras que el Estado siga teniendo el monopolio de la defensa, no habrá una REAL Democracia.

    Un saludo, te sigo compañero.

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  3. Por cierto, te recomiendo que cambies un poco la plantilla del blog, ya que la lectura se dificulta un poco.

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